viernes, 23 de abril de 2010

Durmiendo con su enemigo

Elham Assi, una niña de 13 años, ha muerto en Yemen unos días después de contraer matrimonio con un hombre de 23. Según lo que la propia chica le contó a su madre, su marido la ató y violó repetidamente. El informe médico del hospital Al-Thawra, donde fue trasladada, determinó que la joven sufrió fuertes desgarros en la vagina y el recto, lo que produjo una hemorragia interna que le provocó la muerte.

Este no es el único caso de abusos infantiles en este país. Según Oxfam, el 40% de las niñas yemeníes se casan antes de los 18 años. De hecho, un tercio de las mujeres del país contraen matrimonio con apenas 15. Sigrid Kaag, responsable regional de UNICEF, ha declarado que “los matrimonios tempranos incrementan el riesgo de que las niñas queden desescolarizadas, expuestas a la violencia, a los abusos y a la explotación e incluso de que pierdan sus vidas a causa de embarazos, alumbramientos y otras complicaciones”. En septiembre de 2009, por ejemplo, otra chica, de 11 años, falleció tras un parto que duró tres días.

Gracias a los esfuerzos de las ONG, en 2009 se redactó una nueva ley que marcaba la edad mínima para casarse en 17 años. Sin embargo, el texto fue revocado por algunos legisladores por considerarlo anti-islámico y el Comité Constitucional aún no se ha pronunciado sobre el asunto. Resulta llamativo que muchas de las protestas ante la idea de eliminar estos matrimonios procedan de mujeres.

Una de las posibilidades que apuntan desde las organizaciones dedicadas a este asunto es que muchas familias que casan a sus hijas creen que las beneficia la protección que su marido pueda darles, tanto en el plano económico como en el personal. El problema no es sólo que les roben la infancia, sino que en muchas ocasiones, como en el caso de Elham, las están obligando a convivir con su propio enemigo.

“Si te casas con una niña de nueve años, un matrimonio feliz te será garantizado”, reza un refrán del país. La periodista de El Mundo Mónica G. Prieto explica que la ausencia de derechos de las mujeres, la tradición tribal, el dinero que se paga a la familia de la novia, cuya situación suele ser precaria, y la creencia de que cuanto más joven, más fácil que la mujer se someta al marido, son los principales motivos para que este tipo de actos continúen en Yemen y en otros países.

Según UNICEF, el matrimonio de niñas es habitual en el África subsahariana y Asia meridional. En Oriente Medio, África septentrional y otras zonas de Asia suelen esperan a la pubertad, pero no a la mayoría de edad. Además de que estas chicas abandonen sus estudios para convertirse muchas veces en esclavas de sus maridos, suelen tener embarazos prematuros, con el consiguiente riesgo de mortalidad para el feto, y son más proclives a contraer enfermedades de transmisión sexual.
Para más inri, los malos tratos son habituales en matrimonios de este tipo. En el caso de que la niña se niegue a casarse, es habitual también que se la castigue. Algunas han llegado a ser asesinadas por sus propios padres o hermanos por manchar la honra de su familia.

Desde la mencionada organización, se busca fomentar la educación de estas chicas y su autonomía para que tengan la posibilidad de disfrutar de su infancia y adolescencia antes de embarcarse en responsabilidades que no se corresponden, en ningún modo, con las de una adolescente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario