La ONG Amnistía Internacional ha publicado un informe en el que se afirma que México ejerce la violencia contra aquellos centroamericanos que cruzan su territorio para intentar llegar a Estados Unidos en busca de una mejora de vida.
Según este documento, a lo largo del Estado mexicano hay varias bandas de delincuentes esperan a que pasen los migrantes. Cuando éstos llegan a su zona, les atacan con violencia. Se han recibido denuncias de secuestros, violaciones y
asesinatos. El informe destaca la cifra de que seis de cada diez mujeres y niñas sufren violencia sexual, "lo que hace que algunos traficantes de personas exijan a las mujeres administrarse una inyección anticonceptiva antes del viaje para evitar que se queden embarazadas tras una violación." Mientras, los funcionarios públicos mexicanos "ignoran los hechos o incluso participan en ellos".
Estos hechos no son desconocidos por la comunidad internacional. Así, es sabido que los ataques a los trenes de mercancías que provienen del sur del país por parte de estas bandas son muy usuales. El tren más importante que recorre el país de sur a norte es conocido como “La Bestia”, que parte de Oaxaca. En él, los migrantes van subidos tanto a los laterales como al techo del vehículo. Antes de llegar a su destino, Estados Unidos, son sometidos a todo tipo de vejaciones.
Uno de los casos más sonados ocurrió el pasado 23 de enero. Varios policías pararon el tren que atraviesa el Estado de Chiapas en el que viajaban cerca de 100 personas. Según las declaraciones de una persona que estuvo en el lugar, "Verónica (nombre ficticio) afirmó que la Policía Federal la obligó a bajar del tren junto a los demás migrantes y tumbarse boca abajo en el suelo, y luego les robaro
n sus pertenencias y los amenazaron con matarlos si no continuaban su viaje a pie a lo largo de las vías. Después de caminar durante horas, el grupo fue atacado por hombres armados que violaron a Verónica y mataron al menos a uno de los migrantes. Días más tarde se detuvo a dos sospechosos después de que un activista local ayudase a los migrantes a presentar una denuncia, pero no se emprendió acción alguna contra la Policía Federal, a pesar de que los migrantes identificaron a dos agentes presuntamente implicados".
Amnistía Internacional, junto con otras organizaciones defensoras de los derechos humanos, llevan pidiendo desde hace varios años el cese de estas prácticas y la acción directa de las autoridades mexicanas.
Según este documento, a lo largo del Estado mexicano hay varias bandas de delincuentes esperan a que pasen los migrantes. Cuando éstos llegan a su zona, les atacan con violencia. Se han recibido denuncias de secuestros, violaciones y
asesinatos. El informe destaca la cifra de que seis de cada diez mujeres y niñas sufren violencia sexual, "lo que hace que algunos traficantes de personas exijan a las mujeres administrarse una inyección anticonceptiva antes del viaje para evitar que se queden embarazadas tras una violación." Mientras, los funcionarios públicos mexicanos "ignoran los hechos o incluso participan en ellos".Estos hechos no son desconocidos por la comunidad internacional. Así, es sabido que los ataques a los trenes de mercancías que provienen del sur del país por parte de estas bandas son muy usuales. El tren más importante que recorre el país de sur a norte es conocido como “La Bestia”, que parte de Oaxaca. En él, los migrantes van subidos tanto a los laterales como al techo del vehículo. Antes de llegar a su destino, Estados Unidos, son sometidos a todo tipo de vejaciones.
Uno de los casos más sonados ocurrió el pasado 23 de enero. Varios policías pararon el tren que atraviesa el Estado de Chiapas en el que viajaban cerca de 100 personas. Según las declaraciones de una persona que estuvo en el lugar, "Verónica (nombre ficticio) afirmó que la Policía Federal la obligó a bajar del tren junto a los demás migrantes y tumbarse boca abajo en el suelo, y luego les robaro
n sus pertenencias y los amenazaron con matarlos si no continuaban su viaje a pie a lo largo de las vías. Después de caminar durante horas, el grupo fue atacado por hombres armados que violaron a Verónica y mataron al menos a uno de los migrantes. Días más tarde se detuvo a dos sospechosos después de que un activista local ayudase a los migrantes a presentar una denuncia, pero no se emprendió acción alguna contra la Policía Federal, a pesar de que los migrantes identificaron a dos agentes presuntamente implicados".Amnistía Internacional, junto con otras organizaciones defensoras de los derechos humanos, llevan pidiendo desde hace varios años el cese de estas prácticas y la acción directa de las autoridades mexicanas.
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